¡Hasta siempre abuelo!

¡Hasta siempre abuelo!

 

Orlando-Vale ok

Por: Valentina Barrera Hernández

Llegó el día que nunca quería que llegara. El día de la partida de mi abuelo: jueves 4 de junio de 2020.  Escribo estas líneas para recordar a don Orlando Hernández, o mejor, a “El Chamaco”, como le decían sus amigos cercanos de su amada Valledupar y su querida Ibagué.

Don Orlando fue el fundador del emblemático restaurante “El Chamaco” en Valledupar, un lugar frecuentado por las grandes personalidades del país. Propios y extraños disfrutaban del buen sabor de El Chamaco. Ir a Valledupar y no ir a El Chamaco era como no haber ido nunca.

En Ibagué fundó el restaurante “Encanto del Mar”, que hoy producto de mucho trabajo sigue vigente y en el corazón de los ibaguereños después de 14 años.

Mi abuelo fue un hombre trabajador y ejemplar, de principios morales y éticos. Desde pequeño le gustaron los negocios y años más tarde se convirtió en un gran empresario del sector gastronómico.

Es el creador -según muchas personas de diferentes rincones de Colombia- de la “Mejor Cazuela de Mariscos del Mundo”.  La verdad, he probado muchas cazuelas de mariscos en mi vida, y no es porque sea mi abuelo, pero estoy de acuerdo con los que dicen que mi abuelo preparaba la mejor cazuela del mundo.

Dedicó toda su vida a hacer empresa y a generar empleo, y lo más importante, se enfocó en deleitar el exigente paladar de sus fieles clientes, quienes además de saborear la más exquisita comida en sus restaurantes, disfrutaban las bondades de un excelente anfitrión: una buena charla y la amabilidad inconfundible de mi abuelo. Muchas de las personas que lean estas líneas podrán dar fe que en los restaurantes de mi abuelo se comía delicioso, pero también se pasaba muy bueno escuchando sus historias.

Mi abuelo me enseñó a amar la comida de mar. Recuerdo que desde muy pequeña siempre al almuerzo me servía un pargo frito con arroz de coco o una cazuela de mariscos.

“Mija,  si quiere ser grande y fuerte, tiene que comer pescado y mariscos”, me decía.

Mi abuelo también me enseñó a amar el vallenato. Cómo olvidar las tardes en el rio Guatapurí disfrutando de la brisa y del sonido de muchos acordeones.

Era un abuelo celoso. Un día un amigo me estaba haciendo visita en la sala de la casa y era un poco tarde ya, y le dijo: ¿Mijo y es que usted no tiene casa?, casi me da un infarto ese día, pero hoy daría lo que fuera por escucharlo decir esa frase.

La enseñanza más grande que me dejó mi abuelo sin duda fue el valor de la honestidad. Me lo repetía en todas las conversaciones que teníamos.

Siempre me dijo que quería que yo estudiara gastronomía.

Recuerdo que me ponía la mano en el cuello y me decía: “Mija usted tiene que continuar con lo que yo empecé”.

El Chamaco deja un legado de su excelente comida y amabilidad a sus hijos y nietos, quienes continúan con la dedicación y alta cocina impartida por su padre y abuelo con las tres sedes del restaurante Encanto del Mar de Ibagué en La Pola, Prados del Norte y en el Centro Comercial La Estación.
Mi familia quiere agradecer las muestras de cariño y sentidas condolencias recibidas por la sociedad vallenata y tolimense, por la partida del padre, abuelo, esposo y amigo.

Dicen que la muerte no nos quita los seres queridos, los guarda e inmortaliza en el recuerdo; y eso es lo que precisamente haré contigo abuelo, nunca te olvidaré.

Estudiaré gastronomía en Le Cordón Bleu de Perú como lo soñaste, una de las mejores escuelas gastronómicas del mundo, pero a decir verdad la mejor escuela para mi fueron tus consejos.

Te prometo que haré la mejor cazuela de mariscos del mundo. Estoy segura que lo lograré, porque mis manos tienen tu sazón.

¡Te amo abuelo!

Fundador y Gerente de Comunicar-c.

Es comunicador social y periodista de la Universidad Católica del Norte. Tiene un posgrado en Gerencia de Mercadeo de la Universidad del Rosario, y 15 años de experiencia profesional.

Apasionado por la Comunicación Organizacional y la cultura comunicativa. Está convencido que la forma en la que nos comunicamos, nos acerca o nos aleja de nuestras metas.

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